Vine hasta aquí para poder abrazarte y sentir que ya tus brazos se niegan a ir hacia los míos lento. Hoy vine hasta aquí dejando atrás el sabor a ciudad, que la amargura que intento cambiar no sea mi alimento. Y lo mejor que me pudo pasar en el viaje fue mirar el paisaje y seguir, fue mirar el paisaje y seguir. Tan tonta fui aquella tarde me hiciste dudar, trabaste mi alma con tu frialdad amor siguiendo al viento. El miedo a sufrir hoy me congela en el rancho peor si hace frío que venga el calor yo no quiero estar lejos...
